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Reseña de Huichol Journeys

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Este pasado jueves, asisti la proyección de “Huichol Journeys” en el Museo Nacional del Indígena Americano en la ciudad de Nueva York (NMAI NYC) donde Amalia Córdova, la gerente de programación del Programa Latinoameriacno del Centro de Cine y Video del NMAI, presentó las tres películas sobre el pueblo mexicano Huichol/Wixaritari. 

Yumakwaxa/The Drum Celebration es una animación hecha de arcilla por jóvenes estudiantes wixaritari en su idioma, wixárika, con subtítulos en inglés. La película demuestra cómo se da a cabo esta celebración del tambor. Aunque fue placentero, me pareció que la película se dirigía al pueblo huichol ya que no me recuerdo haber escuchado una clara definición sobre esta celebración. La clausura de la animación me pareció muy divertida  y demostro la creatividad de estos cineastas jóvenes. (Si les gusta animación y la cultura wixaritari/huichol tal vez les gustaría la siguiente animation.)

Flores en el desierto es un documental bello sobre el pueblo wixaritari de San José que emprenden una peregrinación al espacio sagrado llamado Wirikuta para encontrar peyote. Durante la charla que siguió la proyección, un señor que asistió dijo que se había sentido transportado por la película, como si la cámera se había desvanecido. Uno de los organizadores de la noche, Carlos Gutierrez de Cinema Tropical, le contestó indicando que el director de fotografía, Pedro González Rubio (cineasta de Toro Negro y Alamar), suele hacer esto.Los comentarios me sorprendieron un poco porque a pesar de la hermosa cinematografía, estuve muy conciente de la cámera no tanto en un sentido técnico si no mas bien en el sentido en que interpreté a la película, puesto que los miembros de la comunidad preguntaban cómo se debería llamar la película, que se tenía que incluir y tambien decían que la película era para su porvenir. Todos estos detalles me dieron a entender que el cineasta consultó con la comunidad para asegurar que la película compaginaba con su imágen de si mismos. Córdova dijo que los cineastas indígenas latinoamericanos suelen trabajar en colectiva y suelen buscar entrenamiento como en cinematografía despues de haber trabajado en algun proyecto. Algunas partes de Flores en el desierto fueron grabadas por la comunidad. Uno se puede dar cuenta de esto porque en una escena, alguien le está capacitando a una persona. Tambien, hay escenas que se ven mas pequeñas y tienen un color distinto al resto de la película que mas bien parece que fue grabado en los años 70.  Pensé que esto era por el uso de cámera de video o por falta de capacitación pero en realidad estas escenas fueron tambien bonitas y pienso que tal vez fueron hechas a propásito para evocar la idea de la memoria colectiva compartida entre los miembros de la comunidad. Que bueno que Córdova prognostico que no le sorprendería si estos pasos indican la germinación de una colectiva huichol.

El tema principal de Flores en el desierto fue la religión y la espiritualidad. En la película, se ve el sacrifico de un cordero, un toro y un benado que son actos dirigidos a establecer un balance en el mundo huichol.1 En la película se abre la posibilidad de un diálogo sobre la dificultad de practicar la religión indígena dado la dificultad de cazar a benados, que son sagradas para los huichol, en tierras ajenas y tambien el estigma del uso de peyote. Cuando una mujer hace una comparación entre la Biblia y el peyote, dando cuenta que el peyote ayuda al pueblo obtener sabiduría ancestral me recordé de una escena en la película The Border Crossed Us, cuando un jóven tambien compara como son vistas las religiones indígenas y occidentales. En Flores del desierto se ve que los huichol comen el peyote solamente despues de confesarse ya que de otra forma, esta planta les puede hacer mal. La espiritualidad asociada con el sacrificio tambien es manifiesto cuando una esposa dice que ella está en ayunas cuando su esposo caza benado porque ella sabe cuán dificil es el cazar a benados.

El documental In Defense of Wirikuta and the Sierra de Catorce trata sobre una compañía minera canadiense que está operando ilegalmente en Wirikuta, pese a que el gobierno lo ha prohibido desde 1994. Durante la charla, Jennifer Weston (Hunkpapa Lakota) de Cultural Survival dijo que a pedido de los huicholes, Cultural Survival inició  una campaña para protestar a la minería en este espacio sagrado. Las cortes han hecho un mandato para que no sigan la minería.

Otro tema sobresaliente durante la charla fue la revitalización de los idiomas indígenas. Alguien dijo que le gustó escuchar el idioma Wixárika pero se preocupo cuando uno de los niños huichol cantó una canción entera en español porque tal vez indica que está perdiendo su idioma ancestral. La respuesta de Córdova dio a lucir los matices de este tema puesto que aunque la pérdida de los idiomas indígenas es real, al mismo tiempo algunos pueblos indígenas pasan dificultades por no saber o no tener oportunidades de aprender el español. Gutierrez fue optimista sobre el futuro de la revitalización de los idiomas indígenas despues de un paseo a México donde vio varios comerciales para las elecciones que están a pundo de darse en varios idiomas indígenas. Weston dijo que en México, las cortes proveen interpretadores en 18 idiomas indígenas! Otra persona en la audiencia que trabaja con junventud mixteca y de otros pueblos mexicanos que han inmigrado al Bronx dijo que estos niños atraviesan la dificultad de aprender dos idiomas colonizadores: el español para poder hablar con sus compatriotas mexicanos y el inglés para poder existir en los EEUU. Este proceso tambien a complicado cómo ellos se identifican . Tanto Hortensia Colorado of Coatlicue Theater Company (quien reconocí por un evento que organizé en 1997) como Weston dijeron que muchos pierden su idioma por la vergüenza que les han hecho sentir por hablar su idioma y han tenido que aprender sus idiomas nuevamente. Weston aconsejó al hombre del Bronx que incentiva a los jóvenes que vivan sus culturas a través de sus idiomas y no solamente como traducciones del inglés. Esta charla nos quedó al pelo ya que el NMAI NYC va a proyeccionar películas sobre idiomas indígenas el 31 de mayo y el 1ro de junio (no veo información sobre las películas ahorita pero en cuanto las vea, les he de avisar).

(Por otro lado, en la charla me enteré de otras películas que pueden ser de interés: una rarámuri llamada Cochochi  y otra maori llamada Boy de Nueva Zelandia, que acaban de mencionar en el New York Times.)


Flowers of the Desert director José Alvarez’s new award-winning documentary entitled Canícula about the Totonac people.

Huichol Journeys Recap

On Thursday, I attended the NMAI NYC’s Huichol Journeys screening which featured three films by and about the Huichol/Wixaritari.  Amalia Córdova, Latin American Program Manager at the Film and Video Center of the NMAI, presented the films.

Yumakwaxa/The Drum Celebration is a claymation made by young Wixaritari students in their native language, Wixárika, with English subtitles. The film documents how this celebration is carried out. While anyone can enjoy the animation, it seemed possibly geared toward Huichol viewers since I don’t remember the purpose of the celebration being clearly described. And although the animation was very nicely done, I was even more impressed by the humor and sophistication the students displayed during the animation’s closing credits. (If you are interested in animation and Wixaritari/Huichol culture, you may also enjoy this animation I posted a while back which I appreciated even more after the benefit of having watched the three films screened on Thursday.)

Flores en el desierto (Flowers of the Desert) is a beautifully shot documentary about the Wixaritari of the town of San José who make a pilgrimage to the sacred space called Wirikuta in order to hunt for peyote. During the Q&A discussion after the film, one audience member commented that he felt  transported into the film, as if the camera had disappeared. One of the screening organizers, Carlos Gutierrez of Cinema Tropical, responded by praising the film’s director of photography, Pedro González Rubio (who directed the films Toro Negro and Alamar), who has a real talent for allowing the viewer to feel like an insider. This discussion was interesting to me because, although I, too, felt transported by the beautiful cinematography, I was also very conscious of the camera. I was mostly conscious of it not on a technical level, but on an interpretive one. At several points in the film, community members ask what the film should be called, what should be included in it, and they also note that the film is for their children – all indicating that they were actively consulted on how they were portrayed. Noting that indigenous Latin American filmmakers tend to work as collectives and that they seek training after actual experiences working on a film set, Córdova noted that a Huichol collective may not be far off. That said, certain sequences in the film are clearly shot by the community members. I say “clearly” because you hear them being instructed in how to record footage and the footage itself is shot in a different size frame and in a grainy way with a color scheme that is reminiscent of 1970s photography. At first I thought this may have been due to the use of a video camera or lack of training, but these shots were beautiful in their own way, and possibly used to evoke shared memory among the community members.

The film’s main theme was Huichol religion and spirituality. Flowers in the Desert included animal sacrifice and explained how it is used to establish balance in the Huichol world (a lamb, bull, and deer are sacrificed in this movie).1 The hunt for peyote and deer in particular, which are sacred to the Huichol, was contextualized by noting the complications which the community encounters as a result of hunting in other people’s property and their use of rifles and peyote. I was reminded of a scene in The Border Crossed Us, when a young man makes a strong comparison between how native and western religions are perceived, when a woman compares peyote to the bible, noting that eating it helps the Huichol gain wisdom and learn about their history. In fact, community members must confess before eating it because it may make them sick otherwise. And, a wife notes that she fasts while her husband hunts deer as a sacrifice because she knows the difficulty involved in the hunt.

The activist documentary In Defense of Wirikuta and the Sierra de Catorce deals with a Canadian mining company that is trespassing into Wirikuta despite the fact that the government has officially protected it since 1994. During the Q&A, Jennifer Weston (Hunkpapa Lakota) of Cultural Survival said that  at the Huichol’s request, Cultural Survival initated a Global Response Campaign Alert so that the public could protest the mining and ask that this sacred space be protected. There is currently a court injunction against the mining.

Another strong theme during the Q&A was the revitalization of native languages. One audience member noted that she was pleased to be able to hear the Wixárika language spoken but concerned that one of the Huichol children sang an entire song in Spanish might indicate a loss of native language. Córdova provided the necessary context and nuance in her reply, indicating that while loss of native language fluency is an issue, there are also areas where indigenous people feel disenfranchised by not knowing or being able to learn Spanish, which allows them to get by in the world. Commenting on the future of native languages, Gutierrez noted with optimism that last week in Mexico, he saw television ads in several different native languages. Weston noted that in Mexico, court interpretation is provided in 18 different languages. Another audience member who works with Mixtec children as well as children from other Mexican indigenous communities who currently live in the Bronx said that these children experience the added difficulty of having to learn two colonial languages: Spanish in order to communicate with fellow Mexicans and then English to exist here in the U.S. This process has led to difficulty with self identification. Both Hortensia Colorado of Coatlicue Theater Company (who I recognized in the audience from an event I put together way back in 1997) and Weston noted that many people lose their language as a result of the historical shame they were made to feel when speaking their native tongue and have later had to re-learn it. Weston’s advice to the man from the Bronx was that he encourage the children to live their cultures through their languages and not via translation from English. This discussion on language was very timely as the NMAI in NYC will host several language-related screenings on May 31 and June 1 (I don’t see them on their calendar but when I do, I will post the information here)..

(On a side note, I also learned about other films and events that I look forward to checking out: one is the Rarámuri film Cochochi and the other is the Maori film Boy from New Zealand, recently reviewed in the New York Times.)

1 Cuando Córdova nos avisó que veríamos sacrificios de animales, me puse a pensar en la delicadez de conversar sobre los temas de religión, cultura y los derechos animales especialmente cuando se trata de etnias minoritarias que han perdido tanto durante el proceso traumatizante de la colonialización. / This is somewhat off topic, but when Córdova let the audience know that the film contained animal sacrifice, I started to think of the complexity of commenting on the intersecting issues of religion, culture and animal rights, especially in regard to ethnic minorities which have already been made to lose so much as a result of colonization.

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